Susana relata los sufrimientos que vivió desde su infancia, marcados por situaciones difíciles como golpes, insultos y maltrato en su pareja, lo cual se normalizó en su relación. La situación empeoró con el nacimiento de sus hijos.
Buscando refugio del dolor, comenzó a beber alcohol, lo que la llevó a ser despreciada por sus hijos. A pesar de las infidelidades, golpes y maltratos, se refugiaba en el alcohol, sufriendo un profundo dolor y sintiendo que no tenía dirección ni esperanza.
Experimentaba ruidos, sombras y voces en casa, y tras la partida de su exmarido, se quedó sola con sus hijos. La pandemia agravó su situación, sin poder vender ni comprar, y el poco dinero que tenía se destinaba a los vicios, llegando al punto de no tener para comer y depender de la ayuda de amigos y vecinos.