Se describe un fenómeno social en el que personas recolectan sobras de verdura del mercado central para armar bolsas y venderlas a bajo precio en barrios populares.
Esta práctica, que comenzó como una forma de obtener alimento, se ha convertido en un "rebusque" para muchos, quienes venden estas bolsas de verdura a precios accesibles, como dos dólares (aproximadamente tres mil pesos argentinos).
Se menciona que la gran ganancia que obtienen las verdulerías tradicionales (alrededor del 600%) les permite desechar parte de la mercadería sin afectar su rentabilidad, lo que a su vez genera este excedente que es aprovechado por otros.