El bodegón español, fundado en 1950 por la familia Ramos de descendencia gallega, ofrece platos emblemáticos como el rabo de toro, las ranas a la provenzal, los caracoles y el conejo a la cazadora. Estos platos, aunque exóticos para algunos, son muy apreciados por su sabor y preparación.
El rabo de toro se destaca por su cocción prolongada en vino tinto, lo que permite que la carne se deshaga sola. Los caracoles, preparados a la bordelesa, también sorprenden por su sabor. A pesar de que algunos comensales, como Agustín y Amaya, experimentaron cierta reticencia inicial, terminaron disfrutando de estos platos, incluso los más jóvenes se animan a probarlos.
La preparación cuidadosa, que incluye cocciones largas y el uso de ingredientes como el vino tinto y el colágeno, resulta en platos muy sabrosos que atraen tanto a locales como a turistas. La habilidad del personal para aconsejar a los clientes sobre qué probar y cómo disfrutar cada plato contribuye a la experiencia gastronómica.