El Profesor Jirafales visita a Doña Florinda y se encuentra con su hija. Hay un tenso intercambio sobre la educación y un posible castigo. El profesor le ofrece flores a Doña Florinda, pero ella las compara con las que le dio el papá de Quico, generando confusión sobre a quién iban dirigidas.
La conversación se desvía hacia la búsqueda de una "chirimoya", que se aclara que no es la fruta sino el árbol, y luego se confunde con "maceta". La escena culmina con la preparación de café y la continuación de la búsqueda.