Se reitera la postura de Montiel respecto a Chiqui Tapia, vinculándola no solo con la justicia sino también con lo que ocurre en las canchas argentinas. Se señala que el gesto de Montiel marca una postura clara.
Se destaca la disparidad en los premios: 500 mil dólares para Belgrano contra 17 millones de dólares en otros contextos, lo que refleja la situación de los jugadores.
Se debate si un campeón del mundo como Montiel tiene derecho a tomar una postura, y se menciona que la decisión de Montiel no solo tiene que ver con la justicia sino también con la realidad del fútbol argentino.