La Tierra completa un giro sobre su eje a una velocidad de 1670 km/h en el Ecuador. Sin embargo, no percibimos este movimiento por tres razones principales: la falta de puntos de referencia, ya que todo a nuestro alrededor se mueve con nosotros; la incapacidad de nuestros sentidos para detectar velocidades constantes, ya que solo notamos cambios, aceleración o frenado; y la fuerza de la gravedad, que contrarresta la fuerza centrífuga generada por la rotación.
La rotación es solo un ejemplo de los movimientos de la Tierra que no percibimos. Tampoco somos conscientes de que nuestro planeta se mueve alrededor del Sol a una velocidad aún mayor, de kilómetros por segundo. Nuestros sentidos están limitados y no están diseñados para percibir estas dimensiones cósmicas.