El segmento inicia con una reflexión sobre la apertura del Mar Rojo y la persecución del faraón, interpretando los eventos bíblicos como un acto de salvación divina. Se enfatiza la supervivencia de los creyentes frente a la destrucción de sus enemigos, citando el Salmo 82.
Se introduce la idea de que Dios juzga en medio de los "dioses" (aquellos que reciben su palabra) y se llama a defender al débil y al huérfano, haciendo justicia al afligido. Se lee el versículo 6 del Salmo 82, donde Dios dice "vosotros sois dioses", pero se aclara que morirán como hombres.
La oración final se enfoca en la sanación de dolencias físicas y emocionales, atando "obra maligna" y pidiendo la intervención divina para deshacer sufrimientos, dolores, infecciones, inflamaciones, artrosis y dolores de corazón. Se insta a orar con fe y autoridad para que el mal salga.