Se detalló la compleja situación judicial de Manuel Adorni, acusado de enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles con la función pública, dádivas y lavado de dinero. Se mencionó que el Juez Lijo lo citaría a indagatoria antes de la feria judicial de invierno, lo que implicaría un procesamiento casi seguro.
Se hizo hincapié en el caso de la construcción de una casa en Indio Cuá, donde Adorni habría intentado alinear la declaración de un testigo, Tabar, el contratista. Se reveló que Adorni habría utilizado recursos del Estado en beneficio propio (peculado) y que el motivo oculto de su viaje a Punta del Este en carnaval habría sido una cita tarifada con empresarios en la Trump Tower, donde cobró mil dólares por una presentación.
Además, se expuso que la reserva y el pago de la estadía de Adorni en un hotel de Eduardo Elstein habrían sido una dádiva, al igual que el uso de la peluquería del hotel por parte de su esposa. Se criticó la hipocresía de Adorni al intentar victimizarse y hablar de "vida privada" cuando es un funcionario público, y se señaló que su asesor judicial principal sería Pablo Granada, a pesar de no ser abogado.