Se critica la "ley ojarasca", impulsada por Sturzenegger, que permitiría la privatización de ARSAT y el recorte en el desarrollo de reactores nucleares CAREM. Se argumenta que esta ley afecta la soberanía digital y el desarrollo de tecnologías estratégicas.
También se menciona el "gemelo digital" anunciado por el Ministerio de Capital Humano, vinculándolo con la empresa Palantir y su dueño, Peter Thiel, conocido por su trabajo con agencias de inteligencia y su conexión con conflictos internacionales.