Se relata la historia de María Marambio, una radioaficionada que mantuvo comunicaciones con la Antártida. Como agradecimiento, los tripulantes de la base le entregaron una bandera que flameó durante su estancia allí. La historia se destaca en recortes periodísticos de 1991 y 1961, que mencionan su labor y la entrega de banderas.
Marambio no solo fue pionera en comunicaciones con la Antártida, sino que también motivó a deportistas, como ciclistas, y tuvo una activa participación en el ámbito artístico y musical, siendo vicepresidenta de la Asociación Filarmónica y trayendo a reconocidos artistas.