El gobierno de Sanae Takeichi en Japón ha impulsado un marcado giro hacia el conservadurismo y la seguridad nacional, poniendo en riesgo ocho décadas de tradición pacifista.
Se ha aumentado el gasto en defensa del 1% al 2% del PIB, endurecido la política migratoria y fortalecido relaciones bilaterales. Takeichi, la primera mujer al frente del gobierno japonés, ha logrado popularidad entre los jóvenes por su lenguaje cercano y su origen de clase media.
El gobierno de Takeichi permitió la venta y exportación de armas letales por primera vez desde la posguerra y busca reformar la constitución de 1947, específicamente el artículo 9, que renuncia a la guerra y a tener fuerzas armadas. Este paso requeriría un referendo público y votos parlamentarios.
La propuesta de reforma genera división en el país, con un 48% en contra y un 47% a favor, según una encuesta del diario Yomiuri. La oposición advierte sobre los riesgos de una agenda de defensa más ambiciosa y teme que se alimente una carrera armamentista.