El informe anual de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte señala a Irán como el principal impulsor del aumento de ejecuciones en 2025, con 2159 personas ejecutadas, más del doble que en 2024.
Este incremento se debe a la creciente represión política en Irán, intensificada tras el conflicto con Estados Unidos e Israel. La República Islámica utiliza la pena de muerte como herramienta de represión contra disidentes y manifestantes, y la aplica por delitos que no deberían ser penalizados según el derecho internacional.
Amnistía Internacional alerta sobre un aumento alarmante de ejecuciones en Irán, que se ha duplicado desde 2024. La organización subraya que China es el país con más ejecuciones, pero sus cifras son secretas de Estado. Irán, segundo en la lista, ha intensificado el uso de la pena de muerte contra acusados de espionaje tras la guerra de junio de 2025.