El programa "Hambre de futuro" documenta la crítica situación de comunidades indígenas en zonas vulnerables de Argentina, como Santa Victoria, afectadas por inundaciones recurrentes y falta de acceso a derechos básicos.
Se evidencia la dificultad para acceder a servicios esenciales como agua potable, luz y atención médica, con ambulancias que tardan horas en llegar. Los equipos de profesionales (nutricionistas, trabajadores sociales, etc.) trabajan para asistir a niños y madres, entregando leche y controlando la nutrición, pero la falta de DNI y programas sociales limita el acceso a recursos fundamentales como la asignación universal por hijo.
Las inundaciones, especialmente por el desborde del río Pilcomayo, han causado desplazamientos masivos. Familias enteras pierden sus pertenencias, incluyendo camas y ropa, y deben refugiarse en rutas o campamentos improvisados. La falta de viviendas seguras y la recurrencia de estos eventos (cuatro veces en la comunidad mencionada) generan un ciclo de vulnerabilidad.
A pesar de la ayuda recibida de la provincia y la solidaridad de vecinos, los recursos son insuficientes. La comunidad busca soluciones a largo plazo, incluyendo la reubicación a zonas más seguras, ya que las defensas construidas por los propios habitantes resultan insuficientes ante crecidas extremas. La suspensión de clases por la inundación agrava la situación, interrumpiendo el acceso a la alimentación escolar.