Daniel Nimares, de la industria del juguete, alertó sobre la problemática del contrabando y la competencia desleal. Si bien la apertura económica permite importar productos con normas de seguridad, el ingreso de juguetes por fronteras como la de Bolivia y Paraguay a precios irrisorios perjudica la producción nacional.
Nimares explicó que los fabricantes argentinos no pueden competir contra estos precios, que a menudo provienen de productos sin los controles de calidad y seguridad correspondientes. El contrabando, especialmente en las provincias del interior, se presenta como un factor más complicado que las importaciones regulares.