La industria automotriz argentina enfrenta un panorama sombrío ante la creciente competencia de los autos chinos y la caída de la producción local.
Fábricas están ofreciendo retiros voluntarios con hasta 5 o 6 sueldos, como parte de un proceso de reorganización ante la baja demanda y la necesidad de competir globalmente.
Se cuestiona la política económica actual, sugiriendo que se favorece la importación en detrimento de las empresas nacionales, lo que podría llevar a la desaparición de la industria automotriz argentina.