La casa de Gran Hermano se vio envuelta en una fuerte sanción por parte de la producción debido a la desobediencia de la regla de no transmitir información del exterior. Varios participantes, incluyendo a Lola, Andrea, Silvio y Brian, fueron nominados directamente a placa por indagar o pretender obtener información prohibida.
Como consecuencia, toda la casa sufrirá una reducción del 50% en el presupuesto para la compra de mañana y, en la próxima prueba semanal, solo obtendrán el 50% del presupuesto si la ganan, y el 25% si la pierden. La sanción también se extendió a la posibilidad de que la próxima prueba de amistad se vea afectada en su totalidad.
Las discusiones se intensificaron entre los participantes, especialmente entre Mariela y otras jugadoras, a raíz de malentendidos y discusiones sobre el manejo de la comida y el respeto dentro de la casa. Se evidenció una división entre los "originales" y los "nuevos", con tensiones crecientes sobre las estrategias y alianzas.