Gisela destaca la invaluable ayuda y conocimiento de los ferreteros, a quienes considera "lo mejor del mundo". Explica que, a diferencia de otros, ellos no solo proveen los materiales, sino que también brindan instrucciones detalladas sobre cómo utilizarlos, e incluso dan "clases" para la correcta colocación.
Esta experiencia positiva contrasta con la percepción de que el mundo de la albañilería es predominantemente machista. Gisela asegura no haber experimentado problemas de este tipo, ni siquiera en las ferreterías, donde siempre ha sido bien atendida y comprendida, incluso cuando no sabe exactamente cómo pedir los materiales.