Activistas organizan flotillas cada vez más grandes para intentar romper el bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza y denunciar la situación humanitaria. La flotilla Sumud, la más grande hasta la fecha con más de 100 buques y 3000 personas, partió de Europa y fue interceptada por Israel cerca de Chipre, a pesar de las denuncias de tortura por parte de los activistas.
Los organizadores buscan confrontar las acciones de Israel, escalar la respuesta a la represión y visibilizar la realidad del bloqueo. A pesar de las intercepciones, continúan intentando llegar a Gaza para llevar ayuda humanitaria y sensibilizar a la opinión pública sobre la situación.
Los objetivos de estas misiones incluyen abrir un corredor humanitario, pero también generar conciencia sobre el impedimento de Israel para que la ayuda llegue a Palestina. Se busca movilizar a la gente, explicar la situación, dar información y presionar a los gobiernos para que tomen acciones.