El programa regresa a San Antonio de Areco, donde el Parque Criollo Guiralde se viste de fiesta con un baile de campo. La música y la alegría contagian a los presentes, atrayendo a gente de los pueblos cercanos e incluso de Buenos Aires.
Se muestra la destreza de los bailarines, quienes ejecutan pasos tradicionales con entusiasmo. La atmósfera es de celebración y comunidad, con aplausos y vítores para los participantes.