Emmanuel describe cómo, al llegar a La Universal y poner en práctica lo enseñado, comenzó a ver cambios en su interior. Empezó a sentir tranquilidad por las noches, dejó las salidas nocturnas y el juego, y encontró paz consigo mismo. Tras su bautismo, se interesó por el Espíritu Santo.
A través del ayuno y la oración, se preparó para recibir el Espíritu Santo. Recordando una profecía, se convenció de que lo recibiría y se preparó con todas sus fuerzas. En una búsqueda profunda, sintió una certeza profunda, paz y la presencia de Dios en su interior, recibiendo el Espíritu Santo.
Actualmente, Emmanuel está casado, su esposa comparte su fe en La Universal, y disfruta de una familia que sus padres no pudieron brindarle. El Espíritu Santo representa todo para él, su fortaleza, su guía y la fuente de su propósito de vida, fuerza para luchar y felicidad.