Se debate sobre las murgas y la represión, con una postura crítica hacia ellas. Se establece un paralelismo con la desconfianza hacia ciertas personas, comparándolo con la fábula de la rana y el escorpión.
Se introduce al comediante Miguel Martín (el Oficial Gordillo) y se explora el origen de la fama de los tucumanos como ladrones, remontándose a los indios lules y la época de los jesuitas.
Se relata una anécdota de Flavio Mendoza en Tucumán, donde se sentía inseguro ante la posibilidad de robos, como el de una garrafa.