Se presenta una profunda crisis en el sector de la salud privada, afectando a las prepagas y a los prestadores. Los últimos aumentos han provocado una pérdida significativa de afiliados, con 742 mil personas que dejaron de tener cobertura en los últimos dos años.
La situación es alarmante: 7 de cada 10 afiliados están al límite para pagar sus cuotas, y un 60% busca activamente alternativas más económicas. Además, un 63% de quienes no tienen cobertura propia desearían tenerla, pero se ven impedidos por el costo o por barreras burocráticas, especialmente adultos mayores que enfrentan dificultades para ser admitidos.
Esto genera una mayor presión sobre el sistema de salud público, que atiende a más de 10 millones de personas. La gente se ve obligada a elegir entre pagar el colegio privado o la prepaga, evidenciando la difícil disyuntiva económica que enfrentan.