En Estados Unidos, el precio de la vivienda se ha duplicado en 25 años y cuadruplicado en Los Ángeles, dejando a los trabajadores esenciales sin poder vivir cerca de sus empleos. El mercado inmobiliario, con una casa comprada por 328.000 dólares a principios de los 2000 vendida hoy por 1,6 millones, refleja una escasez crónica de 10 millones de viviendas, según economistas de la Casa Blanca.
Ante esta crisis, el distrito escolar de la ciudad ha iniciado la construcción de viviendas asequibles para sus empleados. Henry Argueta, asistente en educación especial, se mudó a una de estas viviendas tras destinar la mitad de su salario a un pequeño estudio en un barrio inseguro. A pesar de los esfuerzos, la demanda supera la oferta: 66 viviendas en un proyecto tienen más de 900 personas en lista de espera, y la mitad de los empleados del distrito consideran dejar su trabajo por el costo de vida.
La solución también podría venir del sector privado, con proyectos como 800 apartamentos construidos sobre un supermercado, 200 de ellos para hogares modestos y sin financiación pública. La crisis de la vivienda en EE.UU. requiere soluciones creativas e innovadoras.