Conductores varados en la Panamericana por el colapso del puente expresaron su fastidio ante la demora, pero destacaron la paciencia y la falta de enojos o bocinazos entre los automovilistas afectados.
Las largas filas de vehículos generaron esperas de hasta dos horas para algunos conductores que se dirigían a destinos turísticos como Villa Gesell. A pesar de la congestión, se observó una actitud de comprensión general entre quienes esperaban poder continuar su viaje.