En Chile, la comida tradicional y casera se percibe como "exótica" o "rara", mientras que la comida extranjera, como el sushi, goza de gran popularidad incluso entre la población de bajos recursos. Esta tendencia se atribuye a una costumbre chilena de valorar más lo de afuera que lo propio.
Se debate la diferencia entre chef y cocinero, donde el cocinero prioriza el bienestar de la comunidad al cocinar, mientras que el chef busca lucrar. La falta de tiempo y la vida acelerada llevan a las personas a optar por comida rápida y ultraprocesada, descuidando la alimentación saludable y tradicional.
Zunilda, una cocinera con 40 años de experiencia, representa la autenticidad de la cocina chilena en su restaurante, donde prima la frescura de los productos de su huerto y el amor por la preparación. Su cocina se basa en la lógica de usar lo que produce y conoce, manteniendo viva la tradición y ofreciendo una experiencia de hogar a sus comensales.
La migración ha enriquecido la gastronomía chilena, introduciendo nuevos ingredientes y preparaciones, pero también ha generado un debate sobre la pérdida de la identidad culinaria local. A pesar de los desafíos, Zunilda y otros cocineros buscan preservar y promover la comida chilena, reconociendo su valor nutricional y cultural.