En el caso Sofía Herrera, se revela que el cuidador del camping, que estaba a 36 segundos de la niña, fue señalado como una figura clave tras la desaparición. Inicialmente, se le consideraba fuera de escena, pero nuevas declaraciones lo colocaron en el centro de la investigación.
Se menciona que el cuidador declaró no haber visto a Sofía, pero la familia Herrera insiste en que él debió haberla visto. Se realizaron allanamientos en la casa de los padres, desestimando la hipótesis de la vidente, y se acreditó que la mujer tenía problemas psiquiátricos.
La investigación continúa buscando determinar qué sucedió con Sofía, mientras los padres expresan su fe en que su hija no está en el camping.