El ingreso al estadio Mario Alberto Kempes para la final entre River y Belgrano se convirtió en un desastre.
Un sistema de vallado insuficiente provocó que la situación se desbordara, resultando en golpes, heridos y gente descompensada debido al aplastamiento por parte de la policía.
Se compara el operativo con métodos de hace 10 o 15 años, calificándolo de "vetusto" y descontrolado.
Se generó un cuello de botella con miles de hinchas intentando ingresar, aunque afortunadamente los heridos graves fueron pocos.