La pertenencia de la República de Chipre a la Unión Europea, mientras que Turquía no lo es, genera un bloqueo estructural que dificulta la coordinación entre la UE y la OTAN, especialmente en el intercambio de información clasificada.
Turquía, miembro de la OTAN, se opone a la entrada de la República de Chipre a la alianza. Los intentos de Turquía por acercarse a la UE han sido bloqueados por Chipre, lo que aumenta las tensiones y representa un problema creciente para Europa, sobre todo ante la percepción de Estados Unidos como un socio poco fiable.