Tras la oración de sanación, se pidió a los televidentes recibir la bendición de Dios y apropiarse de ella en el nombre de Jesús.
Se invocó la presencia divina con el "don de cura, de fe, de hacer milagros y maravillas", exhortando a la alegría y la alabanza en la presencia del Altísimo.
Se concluyó la sección con instrucciones para sentarse y se anunció el paso a la "novela de la vida real", una historia de conversión.