Belén Suchi reflexiona sobre cómo transitó la etapa de los ataques de pánico, considerándola una experiencia de aprendizaje que le aportó estabilidad y fortaleza. A pesar de la dificultad, no se enojó con la vida, sino que aceptó lo sucedido como parte de su proceso.
Reconoce su naturaleza autoexigente, buscando un rendimiento constante tanto dentro como fuera de la cancha. Si bien esta autoexigencia puede ser positiva, también entiende la importancia de equilibrarla para evitar el agotamiento y mantener el bienestar.