Se evoca la figura de Argentino Luna como un "cantor con sabor a pueblo", cuya música y verbo siguen presentes. Se describe su esencia criolla, ligada a las tradiciones, las yerras y las pulperías.
A pesar del dolor por su ausencia, se afirma que su canto y su legado continúan inspirando, manteniendo viva la "sangre criollasa" y el espíritu gaucho en cada criollo. Se cierra con la idea de que mientras exista un criollo, el espíritu de Luna perdurará.