Paul informa a su abuelo que tuvo un buen día en la escuela y que su abuela espera mucho de él y su hermano. El abuelo, sintiéndose mal, se retira a su cuarto. Antes de irse, le advierte a Paul que cierre todo porque vio a un niño negro merodeando por el callejón.
Paul se reúne con su abuelo para trabajar en un cohete de juguete. El abuelo le pregunta cómo le va en la nueva escuela y si los niños dicen cosas. Paul admite que sí, pero no da detalles. El abuelo le aconseja que no se quede callado y que sea valiente, ya que los que hablan mal a sus espaldas terminarán apuñalándolo.
Le dice a Paul que la próxima vez que esos "idiotas" digan algo malo sobre niños negros o hispanos, él debe actuar bien con ellos, recordándole que nunca tuvieron su privilegio. Le pide un apretón de manos y un abrazo, y le dice que será una buena persona. Finalmente, continúan con el lanzamiento del cohete.