El virus Hanta, endémico en Chile y Argentina, ha cobrado la vida de jóvenes como Joaquín, quien falleció en 2015 tras contraer la enfermedad durante una excursión escolar. El principal vector del virus es el ratón colilargo, cuya picadura o contacto con sus heces puede transmitir la enfermedad.
Se han registrado brotes, como el ocurrido en el crucero MV Ondius en Argentina, que causó la muerte de tres turistas. El Hanta presenta una alta tasa de letalidad, entre 30% y 40%, y puede ser mortal en pocos días. La enfermedad se transmite por el aire en ambientes cerrados y oscuros, por lo que el Ministerio de Salud de Chile recomienda ventilar y abrir las viviendas.
Científicos chilenos han desarrollado dos anticuerpos que podrían neutralizar el virus, logrando la designación de "droga huérfana" por la FDA de Estados Unidos. Este reconocimiento facilita las fases clínicas de prueba en humanos, aunque la falta de fondos y la rareza de la enfermedad dificultan el avance. La colaboración internacional con EcoBiologics y el NIH de EE.UU. es clave para escalar la producción de anticuerpos y comenzar los estudios clínicos en Chile.