Se cuestiona la efectividad de la seguridad presidencial en Estados Unidos, señalando que Donald Trump ha sido objeto de múltiples atentados e intentos de asesinato durante su mandato.
Se recuerdan incidentes previos, como un ataque en campaña que le rozó la oreja, un hombre detenido apuntándole desde un campo de golf anexo a Mar-a-Lago, y un joven abatido que intentó ingresar a Mar-a-Lago con un arma.
Estos hechos, sumados a los recientes disparos cerca de la Casa Blanca, generan dudas sobre la seguridad del presidente y la capacidad de las agencias para prevenir ataques.