Se aborda la cuestión de si una persona con dificultades mentales puede adquirir legalmente un arma en Estados Unidos. Aunque existen renovaciones de permisos, la facilidad de acceso, especialmente en estados como Texas, es un tema de debate.
La Constitución ampara el derecho a portar armas, lo que complica la restricción para individuos con problemas de salud mental, quienes podrían ser considerados usuarios legítimos bajo ciertas interpretaciones.