Se plantea la hipótesis de si una persona con daño mental puede ser utilizada o "mandada" para cometer actos violentos, comparando con casos como el de Cristina Kirchner y Tabas Montiel. La investigación se centra en determinar si el tirador actuó solo o fue influenciado.
La dificultad para continuar la investigación radica en que el atacante fue abatido. Se sugiere que el análisis del teléfono del tirador podría arrojar luz sobre sus motivaciones y posibles conexiones.