Se calcula la pena expectativa para el homicidio simple, que va de 4 a 8 años, y se reflexiona sobre la insuficiencia de esta condena para la familia de la víctima.
Se menciona la reciente baja de la imputabilidad por parte del Ministro de Justicia, Julio Aribarona, y se especula sobre cómo habría impactado en este caso si la ley ya estuviera implementada.
Se deja abierta la pregunta sobre las consecuencias de la imputabilidad reducida y su posible impacto en la percepción de justicia.