En las zonas rurales, los niños y niñas asumen responsabilidades de adultos desde muy pequeños, marcando una diferencia notable en su desarrollo.
A los 5 o 6 años, ya son responsables del cuidado de animales como cabras y terneros, tareas que implican una gran labor y dedicación.
Esta temprana incorporación al trabajo refleja la dura realidad de estas poblaciones, donde la colaboración y el esfuerzo son parte fundamental de la vida cotidiana.