Mateo, un niño que vivía en una precaria casa de nylon y ahora de barro, es un ejemplo de superación en el monte.
A pesar de las dificultades, como la falta de acceso a la educación básica, Mateo aprendió a leer y escribir en un año, un logro que llena de orgullo a su maestra Gaby y a su familia.
Su historia refleja la resiliencia de los niños que enfrentan carencias extremas, pero que con apoyo y oportunidades, demuestran un gran potencial para salir adelante.