La tecnología, especialmente la Inteligencia Artificial (IA), tiene el potencial de personalizar servicios para adaptarse a las necesidades individuales, incluso de personas mayores. Un ejemplo es Uber Teams, que ofrece mayor control y trazabilidad para los padres, y un modo simple para que los adultos mayores puedan usar la tecnología sin sentirse excluidos.
La clave está en que la tecnología funcione de manera intuitiva, casi mágica, y que quienes la diseñan tengan en cuenta las diversas necesidades de los usuarios. La IA puede ayudar a personalizar la experiencia, adaptándose a cada persona en particular, como en el caso de Martina Rúa, quien necesita un servicio específico.