Fernán Mirás reflexionó sobre el descubrimiento de la vocación, destacando el apoyo familiar que recibió. Su padre era técnico electrónico y tocaba piano y violín, mientras que su madre era maestra y tocaba la guitarra y el piano. Todos en la familia tenían alguna inclinación artística.
Mirás valora el "arte vocacional", aquellas expresiones artísticas que se realizan por placer y no necesariamente con fines profesionales. Siente que esta conexión con el arte, presente en su familia, influyó en su propia trayectoria y en la forma en que encara su profesión.