Se analiza la figura del "actor solitario" o "lobo solitario" como la amenaza más letal para el Servicio Secreto, debido a la dificultad para interceptar sus comunicaciones, financiamiento y estructura logística.
Este tipo de atacantes, a menudo sin trabas morales y con un alto grado de egocentrismo, pueden llevar a cabo actos violentos sin sentir culpa, buscando supuestamente generar un mensaje o causar daño a figuras de poder.