La fragilidad institucional de algunas democracias latinoamericanas, como las de Bolivia, contrasta con las del cono sur. La administración estadounidense actual juega un papel activo y explícito en el respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz.
Se advierte que Bolivia podría convertirse en un laboratorio para experimentos políticos replicables en la región, dada la debilidad institucional y la reverberancia de ciertos procesos políticos en América Latina.
La administración de EE.UU. está decidida a defender a gobiernos afines, como el de Rodrigo Paz, lo cual es clave para la posible consolidación de la democracia boliviana o su caída catastrófica.