El concepto de "destrucción creativa", popularizado por la futurista Amy Webb, no implica destruir la creatividad, sino utilizarla como herramienta para anticiparse a la transformación económica. El capitalismo tiende a la destrucción del capital de trabajo a medida que evoluciona.
Para adaptarnos, debemos ser proactivos en la transformación de nuestras organizaciones y planes de carrera. Esto implica reevaluar nuestros roles y adelantarnos a los cambios, utilizando la destrucción como una oportunidad creativa para construir un futuro laboral más innovador y adaptable.