Se generó un debate sobre la procedencia de la ropa que viste cada persona y la justificación de los gastos, especialmente en relación con las compras en Once.
Mientras algunos defienden la libertad de comprar donde se desee, siempre que los gastos estén justificados y no provengan de la corrupción, otros cuestionan la autenticidad de las compras "nacionales", señalando que muchas prendas tienen origen en el extranjero.
Se enfatiza la importancia de no vivir con culpa por tener éxito económico y se compara la transparencia en la declaración de ingresos en otros países con la reticencia en Argentina. La discusión también abordó la calidad y el precio de la confección nacional versus la importada.