La situación en el conurbano bonaerense es crítica, con barras bravas operando con ametralladoras y búnkeres de venta de drogas a cielo abierto, una realidad que se ha intensificado tras la pandemia.
Familias enteras se han visto inmersas en la venta de drogas, y las barras bravas han sido "romantizadas", transformándose en organizaciones criminales que requieren denuncia y combate por parte del Estado.
Lugones advierte que "el dejar hacer" ha permitido el crecimiento de estas organizaciones, con graves consecuencias de muerte para los jóvenes y sus familias en zonas como La Matanza y Avellaneda.