Se expresan sensaciones encontradas respecto a la situación de Boca en la Copa Libertadores, priorizando la necesidad de ganar el próximo partido contra Católica.
Se considera que si Boca no le gana a Católica, no tiene sentido continuar en la competencia. Se critica la ansiedad del equipo en la Copa Libertadores, que lo lleva a cometer errores y a ponerse nervioso cuando recibe un gol.
Se menciona que el equipo tiene que aprender a "pisar un poquito más fuerte" con el tema de los arbitrajes y mantener una relación más fluida con la Conmebol.