Se cuestiona la situación económica de Adorni, con un salario de 7 mil dólares que triplica sus ingresos anteriores, y se plantea la existencia de "guita en negro".
Se argumenta que pagar con dinero no declarado no es ilegal, pero se critica la falta de transparencia y la posible evasión fiscal.
Se hace un llamado a no defender más a Adorni, sugiriendo que su situación genera desconfianza y cuestionamientos sobre su gestión.