La acusación contra Raúl Castro, de 94 años, llega 30 años después del derribo de las avionetas. La extradición es improbable dado que Cuba no tiene tratado con Estados Unidos y Castro no ha abandonado la isla. Rusia y China expresaron solidaridad con Cuba, calificando la acción estadounidense como persecución política.
El gobierno cubano reiteró que cualquier intento de acción militar en su territorio encontrará resistencia armada, calificando la acusación como una "guerra judicial" de Washington contra el último símbolo revolucionario de la isla.