La falta de luz se extiende por la zona de Parque Centenario, dejando a los edificios en penumbras y obligando a los vecinos a utilizar luces de emergencia.
Los ascensores no funcionan, lo que genera complicaciones, especialmente para las personas mayores. Las luces de emergencia tienen una autonomía limitada, lo que aumenta la preocupación sobre la duración del corte. Además, el portón eléctrico de un edificio se vio afectado, requiriendo la ayuda de un vecino para poder abrirlo.
La situación genera incertidumbre sobre cómo se desarrollará el día, con la gente levantándose y encontrándose con la falta de suministro eléctrico en sus hogares.